El microscopio: “Accionariado minoritario: ¿los nuevos redentores? III”

LA SOCIEDAD ANONIMA DEPORTIVAREAL ZARAGOZA comienza su andadura en la temporada 1992/93. En septiembre se celebra la Junta del Cambio. Se constituye el primer Consejo de Administración que presidirá Alfonso Soláns Serrano.  Se nombran Vicepresidentes 1º y 2º, respectivamente, a Martin Estiragues  (2º accionista)  y Zalba Luengo, ex Presidente del ex Club.

Para poder asistir a las Asambleas, con voz y voto, los accionistas necesitaban poseer un mínimo de  20 acciones.  Es decir, haber invertido, mínimo, 200.000 pts.  Igualmente, los accionistas tenían  derecho a juntar los 20 cromos y enviar a un representante.

A esta primera asamblea, celebrada en miércoles, apenas asistieron una trentena.  Los  accionistas con 20 acciones eran muy pocos. Desconozco los datos  por el carácter anónimo de la propia sociedad. Si bien, dudo mucho que llegaran al centenar. Me fundo en lo siguiente:

“El desaparecido periódico, Diario 16 Aragón,  publicó en Agosto del 92 un listado de las acciones adquiridas por la gente importante del zaragocismo, los vip. La memoria flaquea pero me quedó gravada en el alma la vergüenza ajena que sentí al leer los nombres. “Si la flor y nata de los patanegra zaragocistas allí citados se limitaron a cumplir mínimamente el expediente,  no me extraña que el pueblo llano diera la espantá”.  No voy a citar nombres, tan solo decir, que uno de los que sonaba y resonaba en los medios de masas como seguro presidenciable, tan solo había adquirido tres. ¡Cuánta mentira y qué poca vergüenza rodea a este mundo del pelotón!

En esa misma temporada 92/93 desaparecen los dos vicepresidentes. Estiragues se marcha vendiendo las acciones a Soláns y Zalba  no sé si se marchó o lo marcharon. A comienzos de la Temporada 93/94 entra en el Consejo Alfonso Soláns  Soláns, hijo del presidente. Unos meses más tarde será nombrado Vicepresidente único y Consejero Delegado. Tras el fallecimiento de su padre, toma las riendas de la Sociedad durante un largo periodo de 10 años.

La ley de Sociedades Anónimas prevé  los motivos por los que estas sociedades se pueden liquidar.  Uno de sus puntos,  Capitulo XI, Sección I, texto refundido del RD 1564/1989, de 22 de diciembre dice:

 

“Se podrá disolver  por consecuencia de pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca en la medida suficiente, y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso conforme a lo dispuesto en la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal”.

 

Esta norma ha pendido siempre, cual espada de Damocles, sobre la cabeza de la Sociedad Anónima Deportiva. El Real Zaragoza la aborda de dos maneras. Por un lado se acometen varias ampliaciones de capital. Por otro, se recurre a la venta de algún jugador importante, como el caso de Gustavo López,  para reducir pérdidas y permanecer dentro de los límites que marca la ley con respecto al patrimonio y el capital social.

Las ampliaciones de capital siempre las asumió, mayoritariamente, la familia Soláns acrecentando su potencial como  accionista mayoritario.  En 1995, tres años después de la reconversión, el Capital Social  ya era de 840 millones de pts. En 2006, aquellos 546 millones de pts.  se habían convertido  en más 1.200 millones.  Los accionistas minoritarios continuaban manteniendo su pequeña inversión cada vez más devaluada. El resto de socios seguían, voluntariamente, desposeídos de su Club.

Hay más. De aquellos 18.229 socios de 1992. De aquel valor seguro que era su masa social,  desaparecieron más de 5000 en una temporada. El Real Zaragoza quedó con 13.ooo abonados.  La culpa, los malos resultados deportivos.

Si dejar pasar el hecho histórico de hacerse accionistas de su club no es entendible, esto lo es menos. Pues, como dice el dicho: “Para las cuestas arriba quiero a mi burro que, en las cuestas abajo, hasta los “perezosos” se cantean  y los “camaleones” corren que vuelan”.

Las victorias en Copa 94, Recopa 95 y los abonos más baratos de todas ligas mundiales consiguieron colocar en las gradas un número que rondaba las 21.000 personas.

Cuando se alude a la construcción de campos cinco estrellas  con aforo para 50.000 personas,  a uno le dan ganas de acabar a mordiscos con todas cerillas del mercado nacional.

Todo esto, en el aspecto económico y deportivo, da que pensar y mucho. Como pensamos, seguiremos otro día con el tema. De momento pregunto: “En los tiempos futbolísticos actuales en los que impera  el  “poner-disponer de la moneda”. Con la panorámica descrita, ¿Es creíble y viable nuestra SAD? ¿Y un  Club de Socios Desposeídos?

Colaboración de: FÉLIX SÁNCHEZ ANDÍA 

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