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Crónica del partido: “Y se hizo el fútbol…”

30 enero, 2011

MÁLAGA C.F.    1  –  REAL ZARAGOZA    2

Javier Aguirre (México DF, 1958)

Al final vamos a tener que reconocer y sacar en conclusión que hay algunas personas que tienen el don de influir en el pensamiento y el accionar de otras -sobre todo en situaciones críticas- de las que logran sacar partido de manera más que eficiente a una serie de cualidades que éstas mantenían en un gran secreto, aunque quizás ni siquiera las tenían, o tal vez nunca las habían logrado desarrollar. O que, también, teniéndolas y sabiendo que las tenían, ni se imaginaban poder tener la oportunidad de ponerlas en práctica.

 

El hecho es que el mexicano Javier Aguirre nos está demostrando a todos los aficionados del Real Zaragoza el –hasta ahora- enorme trabajo moral y táctico con el que ha sabido comenzar a transformar ciertas malas maneras de pensar y proceder por parte del plantel profesional, preexistentes a su llegada. Esto, teniendo en cuenta que, al momento de asumir sus funciones como Director Técnico hace no mucho tiempo atrás, encontró a un grupo humano con muy poco o nada de moral, vacío totalmente de ilusiones y contenido, carente por donde lo hayamos visto de objetivos deportivos trascendentes, ya sea por intentar cumplirlos en el plano personal ó colectivo.

 

A todas estas condiciones ausentes del plantel, Javier las encontró derrotadas en la UCI, sin casi ninguna esperanza de poder sobrevivir a un pasado que a estos hombres se les presentaba de manera repetida semana tras semana, y que parecía tener como único horizonte posible una nueva temporada en Segunda división.

 

Por suerte, la profunda crisis económica, moral y deportiva en la que se vio inmersa el Real Zaragoza, aún así permitió que hubiera un momento de lucidez que permitiera construir mágicamente un pequeño agujero por donde apareciera un hilo de luz en ese tremendo muro de hormigón que era nuestra realidad, la que nos golpeaba día tras día.

 

Y por allí pasó la luz que nos permitió ver -de menos a más- todo el camino recorrido hasta este presente que tenemos frente a nuestra retina, impávida, como un gran botín de oro reluciente entre un inmenso mar de lodo. Ahí fue también cuando nos vimos reflejados en el espejo de la vergüenza padecida durante los últimos años. Y seguramente allí fue que nos dimos cuenta que debíamos cambiar.

 

Y vaya si cambiamos, que si acaso sólo sirviera como muestra el partido que el Real Zaragoza ganó hoy de modo ejemplar en una Rosaleda repleta de aficionados malagueños y de petrodólares totalmente carentes de criterios futbolísticos, a nosotros debería bastarnos de sobra, ya que los jugadores que vistieron hoy la camiseta zaragocista son los mismos que antaño, pero en nombre, no en actitud.

 

Ni el Málaga esperaba cosechar su séptima derrota consecutiva en su propio patio andaluz frente a ese competidor directo en los puestos bajos de la tabla de clasificación, ni seguramente muchos de los aficionados maños apostaban por ver a su equipo tan bien parado en la cancha esta tarde –sobre todo atrás- desde los primeros minutos del partido. Este es, quizás, el primer y fundamental detalle que debemos destacar para comenzar a encontrar las primeras explicaciones acerca del origen de este nuevo gran triunfo obtenido.

 

Un triunfo que comenzó a gestarse en la tremenda seguridad y confianza que demostró tener en sí misma la línea de cuatro defensas zaragocistas, anticipándose y ganando siempre en la mayoría de las llegadas de los jugadores del Málaga: un planteo que priorizó el cierre en banda de la defensa frente a los ataques malagueños, además del bajar-subir de al menos un mediocampista que echaba una mano siempre a la última línea.

 

A pesar de ello, fue el local el que comenzó con las llegadas claras: fue a los 11 minutos del primer tiempo cuando los andaluces llegaron por primera vez al arco rival, esta vez con una pelota muy bien robada por Eliseu a Jarosik en la mitad de cancha, por la derecha, que se la jugó más adelante con Julio César Baptista antes de entrar al área, con quien también armó la jugada, y que disparó en rasante al centro del arco sin atacantes ni defensas a la vista que fueran a marcar. En ese momento el balón empezó a hacer carambola entre las piernas de varios jugadores, pasó solitario de frente al arco y el propio Eliseu no supo aprovechar la ocasión, terminando sin más en manos de Leo Franco, el último en el que había rebotado.

 

A los 15 minutos, Julio Baptista mete un gran disparo que va dar directo al corazón del área zaragocista, al ladito mismo del punto de penal, y Duda que recibe después de haberle ganado la posición a Gabi Paredes, salta y de primera empuja casi sin más esfuerzo. 1 a 0 a favor de los locales.

 

Dos minutos después, a raíz de una dura falta de Leo Ponzio que le costó una nueva tarjeta amarilla (algo en lo que Aguirre sí debiera comenzar pronto a trabajar, para aislar a Leo de ser siempre el centro de reparto de faltas). Duda es quien remata el tiro libre directo al arco, Franco manotea y gracias a la ayuda de su poste izquierdo desaparece el balón.

 

Fue recién a los 31 minutos del Primer Tiempo cuando el Zaragoza mostró sus uñas afiladas, en un centro proveniente de un tiro libre desde la izquierda, que Carlos Diogo cabecea con alguna dificultad hacia abajo, cerca del área chica, y da rebote en las piernas de Sergio Asenjo, que luego despeja.

 

Sólo un minuto después de esta jugada se hace Lafita con el balón en ataque y patea bastante por encima del larguero.

 

A los 39 minutos, el Real Zaragoza reproduce la misma jugada de tiro libre desde la izquierda, aunque esta vez es Nico Bertolo quien aparece por detrás de todos en el área chica, y sin marca ninguna cabecea directo al corazón del arco, marcando el empate provisional a 1. Y al descanso.

 

Ya en el segundo tiempo, a los 5 minutos, el árbitro vasco Pérez Lasa decreta que la clarísima falta cometida por Cris a Nico Bertolo dentro del área malagueña, no es penal. Bertolo entró por la izquierda, intenta recortar a Cris, quien deja puesta la pierna frente al paso de Nico. Clarísima falta a favor del Real Zaragoza que seguramente hubiera resuelto el partido con todos defendiendo atrás.

 

Cuando el reloj daba casi los 10 minutos del Segundo tiempo, es cuando se comienza a llegar a los arcos. Este es el caso de una nueva oportunidad para el Málaga, en la que Duda entra en diagonal al área por la derecha, dispara a media altura superando a Leo Franco y en dirección de la entrada de dos malagueños por el palo contrario, que no llega ninguno a tiempo para empujarla dentro de la red. Otra muy clara situación para el Málaga.

 

En la jugada siguiente, un minuto más tarde y por la izquierda, una serie de buenos pases consecutivos llegaron a pies nuevamente de Nico Bertolo quien quiso empalar un pase al centro del área para la llegada de un compañero, pero toca el balón Manolo Gaspar y se desvía tanto que casi entra en propia puerta.

 

Bertolo vuelve a repetir intenciones y pierde otra buena oportunidad para marcar el segundo gol de nuestro equipo en una jugada de contragolpe de un Real Zaragoza que por momentos abrió muy bien el juego y aprovechó los espacios que dejaba libre el Málaga en varias ocasiones.

 

El Málaga lo tuvo otra vez en los pies del ingresado Quincy, en un disparo raso desde afuera del área en el que Leo Franco da rebote y luego despeja fuerte y alto Ponzio.

 

A los 32, el recién ingresado Boutahar demostró una vez más su gran capacidad para intentarlo desde media distancia, a poco de la media luna del área del Málaga, y que se le fue por encima del larguero, y que Asenjo tuvo que esforzarse muchísimo por si se le metía.

 

Unos minutos después, Boutahar vuelve a intentarlo metiendo un pase alto, largo y cruzado, de casi 20 metros, ante la llegada de Sinama (entró por Braulio) al interior del área rival, que logra superar la llegada de dos defensas malagueños y dispara la pelota que Sergio Asenjo tapa muy bien con su pierna derecha.

 

Una jugada similar tuvo un minuto después Julio Baptista en el área zaragocista, que también logró resolver Leo Franco, conteniendo el balón.

 

Cuando faltaban sólo cuatro minutos para terminar el partido, un gran pase en profundidad que parte del campo zaragocista para la contra en la subida de Sinama, que queda solo frente a Helder, lo recorta muy bien en el borde del área, y de zurda y ante la salida de Asenjo, la pone suave y cruzada hacia la derecha del portero sin que tenga chance de desviarla.

Un golazo de gran categoría que todavía sigue gritando toda Zaragoza.

 

Aún tuvo una última oportunidad clara y de cabeza el Málaga de tiro libre que puso por un momento en duda los tres puntos para el equipo de Aguirre. Pero la falta de puntería de los andaluces a la hora de disparar a puerta, y la poca precisión de sus pases durante todo el partido, ganados en su mayoría por el Zaragoza, tiñeron la alegría de amarillo y negro esta tarde en la Rosaleda, ya no en respuesta a aquél fatídico partido de ida (y de otra época pasada…), sino por habernos permitido caer en cuenta de que también se puede ganar de visitante y, encima, jugar a rachas un muy buen fútbol.

 

Ese fútbol que los nuestros están empezando a saborear y disfrutar gracias a las recetas del gran chef que tiene nuestro banquillo, el vasco Javier Aguirre.

Colaboración de: LEANDRO PIRAGINI

 

Crónica del partido: Lujos que nos damos

23 enero, 2011

Asistimos hoy a un lujo que nos podemos dar sólo los que saboreamos los triunfos del equipo al que somos aficionados, por el sentido vínculo emocional, afectivo, histórico que nos une con él. Esto es, por el hecho de ganar los encuentros como sea, y disfrutar con ello: “porque sí… porque lo ganamos y ya está… porque es lo que debíamos hacer… para salir de los puestos de descenso… porque…”.

Se le pueden poner muchos porques al hecho de ganar sin gustar en lo más mínimo en nuestro andar futbolístico. Y aunque sólo hayamos hecho medio esfuerzo más que el adversario de la ocasión en quedarnos con los tres puntos (en este caso un gol, lo que hace a nuestro triunfo suficiente y hasta justo).

Así, podemos terminar asumiendo que volveremos a casa habiendo pasado una tarde triste, fría y aburrida, aunque al menos no perdida del todo. Y esto, por justificarnos -en parte- el hecho de haber ganado por la más mínima entre las mínimas, por la imperiosa necesidad que tenemos de lograrlo, y seguir haciéndolo en el futuro aunque sea de estas maneras, con tal de no acostumbrarnos a tener que pensar con mentalidad de Segunda la próxima temporada.

 

Dicho esto, debemos estar demasiado atentos al hecho tentador de dejarnos relajar, apoyándonos en una supuesta “salvación” prematura, ya que a la más mínima caída ó resbalón de seguir perdiendo puntos por el camino (que los perderemos, sin dudas) es seguro que los pájaros agoreros de ocasión nos encerrarán con sus mensajes fatalistas en una situación desesperada que nos llevará a meternos una vez más en un círculo vicioso que no nos dejará ver más allá de las urgencias de inmediata resolución.

Y ahí nos encontraremos por enésima vez con las eternas supuestas falencias del equipo: escucharemos el tópico remanido del “es lo que hay”, que “no hay más”, que “no se puede sacar petróleo de donde no hay…”, que “los refuerzos que deben llegar”, etc etc etc., sin importar en lo más mínimo la integridad moral de quienes visten la camiseta del Real Zaragoza.

La inmensa mayoría de los voceros periodísticos no dejan de esmerarse en vapulear hasta el hartazgo la supuesta falta de talento, coordinación y entendimiento entre los miembros del plantel del primer equipo de nuestra ciudad. Ellos mismos no hacen más que dejar en evidencia sus propias miserias que intentan ocultar bajo el felpudo de entrada de su propio portal.

Esto lo demuestra el hecho de no haber hecho una sola contribución positiva desde el comienzo de la presente temporada (por no hablar de las anteriores), en su nula aportación intelectual que favorezca al fortalecimiento moral del colectivo que conforman afición e integrantes del equipo más representativo de toda la Comunidad Autónoma aragonesa, el que nos representa en toda España y parte del mundo.

A cambio llevan adelante una campaña terrorífica de desprestigio mal dirigida contra los protagonistas de esta historia, los que salen a jugar al verde césped, que son los que llevan el peso de defender con su absoluta falta de confianza y entereza la casaca blanquiazul. Así, terminan llevando hasta el máximo extremo posible cualquier pequeño error, cualquier pequeña caída, y generan una gigantesca bola de nieve en caída libre, que se hace imparable por el propio peso de mentiras que soporta.

Frente a esta ganancia temporal de puntos sin fútbol que ayuda al equipo a ganar cierta moral, y a empezar a divorciarse de a poco de la idea de la llegada a Segunda División, estos “comunicadores” se mantendrán a refugio al menos hasta el próximo posible traspié, pero con las uñas bien afiladas para pegar el zarpazo cuando menos lo esperemos.

En un encuentro que se presagiaba como el menos “portador de goles”, por ser los dos equipos que menos han marcado en el campeonato hasta el momento, Javier Aguirre intentó sacar provecho de sus once elegidos en primera instancia, y planteó un 4-2-3-1 que terminará llenando los espacios cuando algunos protagonistas logren encontrar su lugar en el campo de juego. A ellos les estamos esperando para que nos lo demuestren.

El Real Zaragoza fue el que llegó con más claridad por primera vez en el partido, por medio de una gran jugada individual de Obradovic, en la que ingresó al área gallega por la izquierda, luego de correr unos 20 metros, desprendiéndose brillantemente de tres rivales con balón dominado a las puertas del área grande, aunque también gracias a la ayuda brindada por una ineficaz defensa deportivista. Metió el pase al centro del área chica, donde no encontró a nadie para empujarla dentro del arco.

Una jugada colectiva de muy poca energía a favor del Depor casi provoca la caída de la portería maña, cuando ingresó Adrián quedando solo en el borde derecho del área chica, aunque se vio impedido de patear el balón por atosigarlo Leo Franco. La trayectoria de la jugada desembocó en una situación bastante clara que despilfarró Juan Rodríguez tirando el balón un metro por encima del larguero.

Un contragolpe surgido antes de cruzar la mitad de campo, llevó a Braulio a realizar una muy buena maniobra por la izquierda controlando el esférico frente a Alberto Lopo, y dejando a Gabi dar el pase hacia el centro frente a la media luna del área, para que sea Ander Herrera el que aproveche la jugada, pero que lanzó desde muy lejos y muy desviado.

Un tiro libre desde la derecha a favor del Deportivo La Coruña, que Jarosic rechaza de cabeza hacia fuera del área, provocó un disparo cruzado muy potente de zurda de Manuel Pablo que pasó bastante desviado de la portería defendida por Leo Franco.

Es a los 34 minutos del primer tiempo cuando el Real Zaragoza aprovecha un tiro libre directo que ejecuta magníficamente de zurda el holandés Butahar, con destino al palo izquierdo de Aranzubía quien acompaña con su cuerpo el recorrido teórico del balón, pero que desvía su trayectoria en la barrera dando en la cabeza de Adrián, y colándose por la derecha del portero riojano que no tiene chance de volver sobre sus pasos.

¡¡¡¡¡¡GOL y a celebrar que nos lo merecemos!!!!!!!

En el segundo tiempo, más de lo mismo. Pero entre lo poco y pobre que ofrecieron los dos equipos destacan un tiro de larga distancia en los pies de Ander que controla sin problemas Aranzubía, y un nuevo tiro libre favorable al Zaragoza que se transforma en una situación clara de gol cuando Gabi logra traspasar la barrera con una pelota combada muy incómoda para el portero, que se le pudo colar por el palo izquierdo y que llega a picar en la mitad del área chica provocando su despeje con los puños.

Otra gran jugada de a tres por la izquierda (parece que ese el sector que mejor se le da al equipo) provoca un frente a frente ideal entre Braulio y Aranzubía, que el meta logra controlar con mucha eficacia y seguridad, dejando con las ganas de marcar a otro jugador zaragocista que se metía solo por el centro, sin balón, dentro del arco.

La última jugada a favor de los gallegos parte de un nuevo tiro libre desde la derecha que el argentino Diego Colotto remata alto de cabeza a las puertas del área chica.

Incidencias de última hora con el sólo objetivo de perder tiempo llevaron al suelo a Leo Ponzio, en un tonto cruce sin balón frente al canario Aythami.

Y es aquí donde se nos presenta la posibilidad de comenzar a pensar en alternativas que nos ayuden a hacer tiempo de otro modo, y no provocando al adversario a riesgo de que podamos correr con sanciones en nuestra contra. Por ejemplo, comenzando a trasladar controlada la pelota durante los últimos minutos del encuentro y alejados de nuestro arco. Simple y llano.

Aunque esta es sólo una de las ideas básicas que surgen viendo estas situaciones, pensando positivamente en que el técnico Javier Aguirre las intentará inculcar a sus dirigidos en los entrenamientos semanales, una vez que logre afianzar otros conceptos más prioritarios e importantes. Como, por ejemplo, el hecho de asumir que se puede ganar aún jugando mal, aún generando poco fútbol, pocas situaciones, no siendo tan agresivos, pero que más no sea nos deje con lo mínimo de la mínima a nuestro favor: un gol de diferencia.

Colaboración de: LEANDRO PIRAGINI

 

Crónica del partido: Una victoria desde el alma

19 enero, 2011

Nota del editor: Es un honor para “TODOS RZ” contar desde hoy con la colaboración de Leandro Piragini, miembro de la Peña Zaragocista Argentina. Se encargará de las crónicas y de otra sección sorpresa que inauguramos la próxima semana. Por su estilo lo conoceréis, sus vibrantes narraciones te hacen revivir el partido con matices que no viste: impresionante.   Gracias Leandro por unirte a este proyecto colectivo. Os dejo con la primera…..

R. Zaragoza 1   –  Levante  0

No resuelve los gravísimos momentos que el Real Zaragoza vive desde que empezó el presente Campeonato. Menos aún, si damos cuenta de las alarmas encendidas por el hecho de haber culminado la primera ronda de 19 partidos en posición de descenso a Segunda División.

Pero los 7 últimos puntos conseguidos -sobre 12 posibles- por el conjunto que el vasco Aguirre está empecinado en sacar del fondo del barro, son la única mirada optimista que se le puede dar a este momento, cuando la gran mayoría de las “firmas autorizadas” del periodismo multimediático ponen al Real Zaragoza en la Liga Adelante la próxima temporada, sin un solo boleto a su favor. Y cuando las palabras se dicen con tanta saña, terminan siendo el verdadero deseo de quienes las pronuncian.

Esa misma mirada es la que nos permite ver, en el vaso medio vacío que tenemos frente a nosotros, a esa pequeñísima cantidad de agua que existe en él –que sí, que la hay…- y que permite entender que esos 7 puntos obtenidos en los últimos cuatro partidos jugados son casi la mitad de los que se consiguieron en los quince encuentros anteriores.

Y que victorias como la de esta tarde hacen pensar que seguramente no saldremos de esta con buen fútbol, por merecimiento ó con grandes cuotas de talento por parte del plantel del primer equipo. Va a jugar muchísimo también un factor tan fundamental como la suerte que nos toque, partido tras partido.

Vaya como única muestra objetiva de ello la paupérrima actuación arbitral del juez Álvarez Izquierdo quien, esta vez, dejó caer en cara la moneda, favoreciendo a los que sabemos que iban de blanquiazul, a pesar de la más que dificultosa visión que nos permitió tener la bruma que invadió el Estadio de la Romareda.

El encuentro fue sumamente triste, todo hay que decirlo. Como la tarde misma. Al igual que las más que tibias llegadas por parte de los dos equipos en el transcurso de los 90 minutos. Parece mentira que en tanto tiempo para poder hacer tantas cosas, 22 profesionales del balón llegaran en total y entre los dos, en no más de 6 ó 7 ocasiones más o menos claras al arco rival.

Gabi tuvo la primera: un potente tiro semicruzado desde 30 metros pasó a poco del palo derecho del portero levantista Reina. Más tarde, Carlitos Diogo salvó la ropa en una jugada que entró desde la izquierda del área zaragocista, y que ganó la pelea del espacio a las puertas del área chica frente a Rafa Jordá.

Un penal a favor del Zaragoza imposible de determinar –por la niebla- en una entrada de Juanlu, precedió a un tiro libre que se marchó demasiado alto sobre la portería del Levante.

Y parecía que volveríamos a comernos el bocadillo antes del pitido final del primer tiempo, si no fuese por el espectacular contragolpe protagonizado por todo el enorme alma de un Gabi –la figura del equipo maño- que comienza a observar qué final tendrá la jugada desde el momento mismo en que recibe la pelota proveniente de un pase un poco más largo de los que se vieron durante toda la tarde en la Romareda.

Cuando ya había corrido 25 metros dominando la pelota desde la mitad del campo, y a pesar de tener en ese momento a dos compañeros a diestra y siniestra, Gabi prefiere proteger el balón logrando burlar la encerrona propuesta por el defensa Robusté, y antes de que lo alcancen otros dos jugadores del Levante dispara a puerta, impactando a medias en Reina, con destino final de gol gritado como si hubiera sido el que marcó Iniesta para traer la Copa del Mundo a casa. Es que no fue gol el de hoy… ¡¡Fue GOLAZO!!

En el segundo tiempo, ya todos bien merendados, fue el Levante el que tomó la iniciativa de mantener la pelota e intentar llegar al área local. Pero abrió algunos espacios que ganó el Zaragoza en ataque, y volvió a ser Gabi el que pateó primero al arco, otra vez desde fuera del área y yéndose el esférico a poco más de un metro del poste derecho.

Un centro proveniente de un corner desde la derecha del arco levantino puso otra vez el balón en los pies de Gabi, que disparó por encima del larguero.

El Levante por fin tuvo su oportunidad cuando, por medio del saque de una falta innecesaria fallada a su favor, la pelota fue puesta clara, transparente, para que el caboverdiano Valdo solo, sin marca ninguna, desperdiciara el empate frente a Leo Franco.

Boutahar, titular desde el arranque del encuentro, perdió en el mano a mano que remató frente a un muy atento Reina, que dio rebote pero se hizo del balón en dos tiempos.

Aquí el suplicio de cada partido del Real Zaragoza: ¡cuánto desentendimiento hay entre Jarosic y Leonardo Franco a la hora de ceder el balón el defensa al portero! Un error de estos por partido y ahí sí que no la contamos. El uruguayo Stuani entró recortando entre los dos y le ganó en corto al defensa checo, volvió a ganarle la posición nuevamente y dominando la pelota ya en la última línea del campo, dentro mismo del área, metió el disparo potente, a media altura y muy cercano que tapa esta vez muy bien Franco con las dos manos –lo dicho, todo hay que decirlo-.

Y aquí el lado cara de la moneda, y jugada crucial a estas alturas del encuentro (minuto 84): el árbitro Álvarez Izquierdo cobra tiro indirecto dentro del área por demorar el portero zaragocista la salida del balón desde su área. Esta acción infantil de Leo provocó sin siquiera proponérselo, que el Levante terminara jugando el partido con el míster expulsado del banquillo. Frente a la injusticia de la anulación del gol de Rubén (ya que ninguno de los levantinos pidió barrera y reanudaron el juego lícitamente, mandando éste la pelota a la red), los airados reclamos granotas hicieron que el juez (¿?) del encuentro decidiera expulsar a Luis García Plaza, perdiéndose el próximo juego de su equipo.

A los que queremos de verdad al Real Zaragoza más nos vale celebrar estos puntos que estamos recogiendo tanto de locales como de visitantes en los últimos encuentros, conseguidos así… con el alma. Jugando mal ó un poco menos que mal. ¿Porque, qué se le va a hacer, si no? No podemos plantearnos jugar lindo porque no podemos. Todavía.

Javier Aguirre nos está enseñando a dar dos toques seguidos, que no es poco. Y además, a entender que del otro lado del campo hay una portería que hay que batir, aunque sea una vez más que el contrario. De eso se trata ganar un partido. Y hasta ahí llegó esta tarde el Real Zaragoza en algunas ocasiones.

En los encuentros que tiene el primer equipo por delante, ojalá lleguemos a ver algo de circulación de pelota, de pases cortos ó largos pero que sean certeros, seguros… Juego con pelota dominada. Es decir, algo parecido a lo que el vasco entiende de ese juego tan bello que -se dice por ahí- es el fútbol.

 

Colaboración de: Leandro Piragini

 


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